El Rio Guadalentín romano y el transporte de minerales hacia Ilucro (El Puerto de Mazarrón en época romana)
- Miguel Zapata-Ros
- 15 oct 2025
- 14 Min. de lectura
Actualizado: 17 oct 2025

Fotografia y ficha del Museo del Louvre, que ilustra y cataloga el lingote de plomo encontrado en el Coto Fortuna de Mazarrón, con la inscripción (sello) de la Sociedad Mons Argentarius de Ilucro
I
Son distintas y variadas las fuentes cartográficas y documentales anteriores al siglo XVIII donde aparece el Río Guadalentín desembocando en la Bahía de Mazarrón, en lo que hoy es la desembocadura de la Rambla de las Moreras. Durante un tiempo he estado constatado este hecho: El Rio Guagalentín aparece naciendo cerca de Baza y desembocando en Bolnuevo, donde actualmente se encuentra lo que se ha calificado como Espacio Natural Protegido declarado en 2014, e incluido en la lista Ramsar[1].
Esas fuentes son ante todo el Atlas maior de Blaeu (Blaeu, 1662–1665), en Paolo di Fornali Veronese, engraving: Ferdinando Bertelli y la colección David Rumsey (Covens & Mortier, 1742). Sin excluir otros que sería prolijo citar.
De esa forma, los hallazgos determinantes y bien documentado históricamente han sido el Atlas Maior de Joan Blaeu (publicado entre 1662 y 1665) y otros mapas contemporáneos que cito (siglos XVII y XVIII, algunos reproducidos en la colección David Rumsey). Todos muestran con claridad un hecho geográfico notable:
El río Guadalentín aparece desembocando directamente en el mar, en la bahía de Mazarrón, no como afluente del Segura, tal como lo conocemos hoy.
Animado por estos indicios he profundizado en el tema y estos son los resultados de mi indagación que más tarde escribiré como paper:
1. El curso antiguo del Guadalentín hacia Mazarrón
En varios mapas del siglo XVII —entre ellos:
Regnorum Murciae et Valentiae nova tabula (Joan Blaeu, Atlas Maior, ca. 1662)
Murciae Regnum (Hondius, mediados del XVII)
En versiones posteriores reproducidas en la David Rumsey Map Collection (DavidRumsey.com) se observa un curso del Guadalentín que, tras pasar por Lorca, se dirige hacia el suroeste, cruzando lo que hoy conocemos como el Valle de las Moreras, hasta alcanzar Mazarrón.
Esto concuerda con lo que describen las crónicas naturales y cartográficas de los siglos XVI y XVII, cuando el sistema fluvial del Guadalentín tenía un extenso sistema de ramblas activas que drenaban temporalmente hacia un cauce central y continuo, y éste hacia el mar no sólo en periodos de lluvias extremas. Esas representaciones hacían pensar por sus carcaterísticas pictóricas, ancho del trazado y del cauce, similar al del Segura, en un cauce estable y permanente, alimentado por una amplia y extensa red de ramblas y abanicos aluviales.

2. El cambio progresivo hacia el actual cauce (afluente del Segura)
A partir del siglo XVIII, los mapas comienzan a mostrar un trazado distinto: el Guadalentín se une de manera definitiva al Segura cerca de Murcia, consolidándose como su principal afluente por el suroeste.
Conjeturamos como posibles factores explicativos:
Procesos naturales: sedimentación y colmatación del antiguo abanico de Lorca–Mazarrón.
Eventos de inundación y desvíos: las grandes avenidas de los siglos XVII y XVIII favorecieron que el agua encontrara un cauce más estable hacia el valle del Segura.
Intervenciones humanas: obras agrícolas y canalizaciones para la huerta de Lorca y Murcia.
Clima y tectónica: movimientos de la falla de Alhama de Murcia y una tendencia hacia un clima más árido que redujo el caudal hacia Mazarrón.
Todo esto coincide con la hipótesis geográfica moderna que considera que el “Guadalentín histórico” drenaba hacia Mazarrón, pero que a partir del siglo XVIII el sistema de ramblas fue perdiendo conexión directa con el mar.
3. Referencias y estudios académicos
Fuentes que documentan o analizan este fenómeno:
Calvo García-Tornel, F. (1982). Geomorfología y paisaje en la cuenca del Segura. Murcia: Universidad de Murcia. Donde se describe el proceso de desecación y desvío natural del Guadalentín hacia el Segura.
Goy, J. L., & Zazo, C. (1986). Evolución geomorfológica y neotectónica del sector Lorca–Mazarrón. Cuaternario y Geomorfología, 1(3–4), 91–102. Que explica la progresiva desviación del drenaje por causas tectónicas y sedimentarias.
Colección cartográfica histórica David Rumsey (consultar mapas del Atlas Maior, Blaeu, ca. 1662–1665). Muestra la desembocadura del “Guadalentin Fluvius” en el “Mazarones sinus”.
Martínez-Pérez, J. E. (2008). El valle del Guadalentín: dinámica fluvial y riesgo de avenidas. Tesis doctoral, Univ. de Murcia. Estudia el cambio de drenaje del Guadalentín y las ramblas relictas hacia Mazarrón.
Instituto Geográfico Nacional (IGN) — Mapas del siglo XIX muestran ya el trazado actual como afluente del Segura.
4. Interpretación
En síntesis:
Antes del siglo XVIII: el Guadalentín mantenía o reactivaba un sistema de canales que constituían una cuenca orientada hacia Mazarrón, que lo hacían visible como un cauce fluvial perfectamente definido en mapas como el de Blaeu.
Desde el siglo XVIII en adelante: la colmatación y la tectónica favorecieron su integración con la red del Segura, definiendo su cauce actual.
Por tanto, el “cambio de curso del Guadalentín” no fue un evento puntual, sino un proceso multisécular (probablemente entre los siglos XVI y XVIII), que pasó de un drenaje endorreico o hacia el mar, a uno encajado y tributario del Segura. Después veremos que exactamente fue entre 1742 y 1750
II
Otro punto importante era la sospecha de si, al constatar que las embarcaciones fenicias encontradas en Mazarron eran fluviales o de lagunaje, y transportaban plomo como el obtenido en Coto Fortuna y alrededores, cerca de lo que era el cauce del Guadalentín, hoy rambla de las moreras, eso no explicaría la navegabilidad del Guadalentín en zonas próximas a su desembocadura. También aumentaría la probabilidad de que esa conjetura fuera cierta el hecho de que se hubieran encontrado lingotes romanos del Coto Fortuna, depositados en el Louvre, y otros hallados en Marmorata semejantes, todos con una inscripción de Ilucro (Puerto de Mazarrón en época romana), lo que hace posible que los romanos tambien utilizasen transporte fluvial (Zapata-Ros, 2020).
La indagación posterior me ha hecho ver que esa hipótesis tiene una base arqueológica, geológica e histórica sólida.Así, la hipótesis —que el Guadalentín antiguo, en su tramo final hacia Mazarrón, fue navegable (al menos parcialmente) y utilizado como vía de transporte de mineral (plomo y otros metales) desde el interior minero— es coherente con la evidencia disponible.
Organizando los argumentos en torno a lo que sabemos hoy, y cómo en ellos encaja mi razonamiento con la investigación científica y arqueológica tenemos lo siguiente:
1. Las embarcaciones fenicias de Mazarrón
Mazarrón I y Mazarrón II, descubiertas en los años 1990 en la Playa de la Isla (Mazarrón), son naves fenicias de pequeño calado, datadas hacia finales del siglo VII a. C.
Se trata de barcos de lagunaje o navegación costera, de unos 8–10 metros de eslora, construidos con una técnica que permite entrar en aguas someras, incluso en estuarios o desembocaduras fluviales.
Transportaban, entre otros materiales, lingotes de plomo con marcas fenicias, y evidencias de haber realizado rutas cortas de cabotaje y transporte fluvial.
Ello lo hemos obtenido de Negueruela (1990) y de Arteaga y Schubart (2000).
2. El plomo del Coto Fortuna y Sierra Minera de Cartagena–La Unión
El Coto Fortuna, junto con La Unión y Mazarrón, formaba parte de la gran provincia metalífera romana y pre-romana del sudeste.
Los yacimientos del Coto Fortuna y el Cabezo Rajao se sitúan en el borde sur del valle del Guadalentín.
Desde allí, el mineral podía transportarse fácilmente por ramblas y corredores naturales hasta el antiguo curso bajo del Guadalentín–Moreras, y de ahí a la costa.
Ello lo hemos obtenido de López Precioso (1991), Domergue (1987) y Zapata-Ros (2020)
3. El Guadalentín antiguo: curso navegable y estuario lagunar
En época protohistórica y romana temprana, el valle de las Moreras y la llanura de Mazarrón eran una zona de marisma o albufera (laguna litoral) conectada al mar por canales naturales.
La geología muestra que existían cauces más estables hacia el suroeste desde Lorca, y que el “Guadalentín de entonces” drenaba en ese sistema.
En ese contexto, la navegabilidad parcial del tramo final del río —entre Totana, Alhama y la laguna de Mazarrón— era perfectamente posible, sobre todo en épocas de crecida o con canales mantenidos por el flujo aluvial.
Ello lo hemos obtenido de Goy & Zazo (1986). Y de Martínez-Pérez (2008).
4. Lingotes romanos de plomo: continuidad del transporte
Se han hallado lingotes romanos de plomo con inscripciones (de origen en Coto Fortuna y Mazarrón) en naufragios del Mediterráneo occidental, lo que confirma la exportación marítima desde la costa murciana.
Algunos lingotes presentan marcas de fundición de “Coto Fortuna” en Ilucro, lo que sugiere un circuito logístico:
minas → río o rambla navegable → laguna de Mazarrón → puerto costero de Ilucro → Roma o bien cabotaje hacia Carthago Nova y el Mediterráneo.
Para ello hemos utilizado:
Domergue, C. (1990). Les lingots de plomb romains de Mazarrón et de Carthago Nova. Revue Archéologique de Narbonnaise, 23, 45–68.Martín Camino, M. (1997). Transporte fluvial y marítimo de metales en la Hispania romana. Madrid: CSIC.
Zapata-Ros, M. (2020). Ilucro, una importante ciudad y municipio romanos en la costa de lo que hoy es Mazarrón ResearchGate Preprint . DOI:10.13140/RG.2.2.35244.90243.
5. Interpretación integradora
De esta forma, la hipótesis encaja con un modelo ampliamente aceptado en geografía histórica:
Época | Estado del curso del Guadalentín | Función económica probable |
Fenicia (s. VII–VI a.C.) | Drenaje activo hacia Mazarrón, con lagunas y canales someros. | Navegación fluvial y lagunar con embarcaciones ligeras. |
Romana (s. I a.C.–II d.C.) | Sistema de ramblas navegables estacionales. | Transporte de plomo y esparto desde el interior. |
Moderna (s. XVIII–XX) | Cauce estabilizado hacia el Segura. | Pérdida total de navegabilidad; uso agrícola e hidráulico. |
Conclusión
El Guadalentín fue, en su tramo inferior antiguo, un río o sistema de estuarios navegable en sentido amplio, aprovechado tanto por fenicios como por romanos para transportar metales del interior minero hacia el mar.La evidencia arqueológica (barcos, lingotes, yacimientos), la cartografía histórica (Atlas Blaeu, Rumsey), y los estudios geomorfológicos apuntan todos en la misma dirección.
III
La desembocadura y el curso real y probable en época antigua
Los mapas antiguos —como el de Joan Blaeu (Atlas Maior, ca. 1662) y otros posteriores (Hondius, Sanson, Coronelli)— muestran la desembocadura del Guadalentín en la bahía de Mazarrón, justo entre Bolnuevo y el Puerto de Mazarrón, en lo que hoy conocemos como la Rambla de las Moreras.
🔹 Este cauce (la Rambla de las Moreras) es el vestigio directo del antiguo cauce del Guadalentín.
🔹 En las épocas fenicia y romana, esa zona era una laguna litoral o albufera somera, navegable con embarcaciones de poco calado.🔹 Los hallazgos arqueológicos en la Playa de la Isla y los sedimentos aluviales refuerzan que esa era la salida natural de las aguas procedentes del valle de Lorca.
Referencias:
Blaeu, J. (1662–1665). Regnorum Murciae et Valentiae Nova Tabula. Atlas Maior.
Goy, J. L. & Zazo, C. (1986). Evolución geomorfológica y neotectónica del sector Lorca–Mazarrón. Cuaternario y Geomorfología, 1(3–4), 91–102.
Martínez-Pérez, J. E. (2008). El valle del Guadalentín: dinámica fluvial y riesgo de avenidas. Tesis doctoral, Univ. de Murcia.
Los modelos digitales de terreno muestran, por tanto, un "valle cerrado" y favorecen trayectorias alternativas hacia Águilas o hacia el Segura.
Falta de integración de fuentes históricas:
Las herramientas modernas de cartografía automática se basan en topografía actual, no en paleohidrografía.
Por eso, aunque el mapa histórico de Blaeu lo sitúa claramente en Mazarrón, el modelo digital interpreta el valle actual.
Cómo debería haber sido
En una reconstrucción precisa (siguiendo las fuentes históricas y los estudios geológicos), el Guadalentín antiguo debería trazarse así:
Desde Lorca sigue su curso actual hacia Totana y Alhama,
Después se desvía hacia el suroeste por la actual rambla de las Moreras,
Y desemboca en el Mar Mediterráneo, en la Bahía de Mazarrón, entre Bolnuevo y el Puerto de Mazarrón.
Conclusión
1. El río que no siempre fue afluente del Segura
El Guadalentín —“río de barro” según su nombre árabe Wādī al-Labbīn— no siempre fluyó hacia el Segura.Durante buena parte del Holoceno y hasta tiempos históricos recientes, su curso se orientaba hacia el suroeste, drenando el valle de Lorca y perdiéndose en el Mediterráneo por la actual bahía de Mazarrón.
Los mapas del siglo XVII, como el Regnorum Murciae et Valentiae nova tabula de Joan Blaeu (Atlas Maior, 1662), lo muestran con claridad:tras cruzar Lorca, el río sigue hacia el suroeste, atraviesa la depresión de las Moreras y desemboca en el mar, entre Bolnuevo y el Puerto de Mazarrón.Aquel delta era una marisma abierta, un humedal que hoy solo sobrevive en la rambla de las Moreras, cauce seco la mayor parte del año pero testigo fiel del río perdido.
2. Las aguas interiores y el valle de Lorca
El valle del Guadalentín fue siempre una cuenca de sedimentación activa.Entre las sierras de Almenara y Espuña, el río formaba amplios abanicos aluviales. En épocas húmedas, las aguas podían avanzar hacia el mar; en períodos áridos, quedaban retenidas en charcas y lagunas temporales.Ese comportamiento intermitente y cambiante es el que permitió que los mapas de distintas épocas muestren cursos alternativos, ramblas y brazos que ora se dirigían al Segura, ora a Mazarrón.
La falla de Alhama de Murcia, de origen tectónico activo, también influyó decisivamente: sus movimientos lentos alteraron la pendiente del valle, favoreciendo la desviación natural del cauce principal hacia el noreste a partir del siglo XVII–XVIII.
3. El río navegable y la ruta del plomo
En la Antigüedad, el tramo inferior del Guadalentín era navegable o al menos transitado por embarcaciones de poco calado. La zona comprendida entre Totana, Alhama y la antigua laguna de Mazarrón ofrecía un corredor natural que conectaba el interior minero con la costa.
Los fenicios establecieron aquí una escala marítima hacia el siglo VII a. C.Las dos embarcaciones halladas en la Playa de la Isla (Mazarrón I y II) son barcos de cabotaje y estuario, adaptados a aguas poco profundas. Transportaban lingotes de plomo, probablemente procedentes de Coto Fortuna, Lorca o Sierra de Cartagena, minas ya activas en esa época.
La rambla de las Moreras habría servido como canal fluvial o estuarino, un brazo de agua salobre y fangosa que permitía acercar mercancías desde el interior hasta el mar.El plomo, cargado allí, pasaría a naves mayores fondeadas en la bahía para su traslado hacia Gadir o Cartago.
4. El legado romano
Cuando los romanos tomaron la región (siglo III a. C.), heredaron una infraestructura natural: un corredor de transporte que combinaba caminos y cauces de agua.Las minas del Coto Fortuna y de Mazarrón se integraron en el circuito metalífero de Carthago Nova.Los lingotes romanos hallados con marcas de fundición de Fortuna o Mazarrón prueban esa continuidad.
Los textos y hallazgos sugieren que, incluso en época romana, el Guadalentín era parcialmente navegable en su tramo final. En los meses lluviosos, pequeñas barcazas o barcas de fondo plano podrían remontar varios kilómetros desde la costa. No sería un gran río navegable, sino un río de estuario y marisma, útil para el transporte de mercancías pesadas hacia la costa.
5. El cierre del antiguo curso
Entre los siglos XVII y XVIII, la colmatación sedimentaria y las avenidas reiteradas sellaron definitivamente la antigua salida del Guadalentín hacia Mazarrón.El río se encajó hacia el noreste, uniéndose de forma estable al Segura cerca de Murcia. La rambla de las Moreras quedó como cauce fósil: un corredor seco que aún conserva, en sus sedimentos, la memoria del río.
Desde entonces, el Guadalentín pasó a ser afluente, no río independiente.El paisaje agrícola de Lorca y Totana sustituyó al antiguo sistema fluvial.Y las aguas que en otro tiempo llevaron plomo fenicio y romano al mar se perdieron entre bancales y diques.
6. Epílogo: un río que cambió de mar
Si algo define al Guadalentín es su capacidad de cambiar de destino.Nació con vocación de mar y terminó siervo de otro río.En su historia se cruzan los metales del subsuelo, las rutas del comercio antiguo, la tectónica viva de la falla de Alhama y el afán humano de domesticar el agua.
Bajo la arena de Mazarrón y los sedimentos de las Moreras aún duerme el rastro del río navegable que, hace más de dos milenios, fue la arteria que unía las minas del interior con el Mediterráneo fenicio y romano.
ADENDA SOBRE LA SECUENCIA CRONOLÓGICA A PARTIR DE LAS FUENTES HISTÓRICAS Y CARTOGRÁFICAS
Analizando posteriormente las fechas y fuentes cartográficas que sustentan la hipótesis del antiguo curso del río Guadalentín, en particular el mapa de Guillaume de L’Isle, publicado por Covens et Mortier en 1742, que aparece en la colección David Rumsey, que representa un punto intermedio crucial entre la cartografía del siglo XVII (Blaeu, Sanson) y la revisión científica del XVIII, he visto que afecta al marco cronológico e interpretativo del texto anterior. En consecuencia he creído interesante añadir esta addenda que en una futura versión incluiré como una versión revisada y actualizada de la parte histórica y cartográfica, integrando el mapa de L’Isle (1742) como fuente principal del tránsito entre la representación “antigua” y la moderna del Guadalentín.
1. Contexto del mapa de Guillaume de L’Isle (1742)
Guillaume de L’Isle (1675–1726) fue uno de los cartógrafos más influyentes de la Ilustración temprana. Su mapa L’Espagne, publicado póstumamente por Covens et Mortier (1742), representa una de las primeras tentativas de corregir científicamente los errores heredados del siglo XVII, mediante observaciones astronómicas y métodos topográficos más precisos.
A diferencia de los mapas barrocos (Blaeu, Sanson, Coronelli), el de L’Isle:
Mantiene todavía rastros del Guadalentín con curso independiente, pero ya dibuja una conexión con el Segura, lo que sugiere que en la primera mitad del siglo XVIII el conocimiento del drenaje había cambiado.
Sitúa Mazarrón y la costa con mayor precisión, pero aún muestra un sistema fluvial múltiple y confuso entre Lorca, Totana y Mazarrón, reflejando la transición entre la geografía antigua y la moderna.
Constituye, por tanto, un testimonio de la “reorientación” cartográfica: el paso entre el río que desembocaba en Mazarrón (representado hasta 1690 aprox.) y el río afluente del Segura (consagrado en los mapas posteriores a 1750).
2. Revisión cronológica del cambio de curso
Periodo | Fuente / Cartógrafo | Representación del Guadalentín | Observaciones |
c. 1650–1690 | Sanson, Blaeu, Coronelli | Desembocadura en Mazarrón (Bolnuevo), río independiente | Predominio de la tradición geográfica renacentista |
1700–1742 | Guillaume de L’Isle, Covens & Mortier | Curso incierto entre Lorca y Mazarrón, inicio de conexión con el Segura | Periodo de transición entre descripciones “marinas” y “fluviales” |
1750–1800 | Tomás López, Robert de Vaugondy | Integración total en el sistema del Segura | Consolidación del modelo hidrográfico moderno |
Siglo XIX | Coello, Instituto Geográfico Nacional | Guadalentín como afluente menor del Segura | Desaparición cartográfica de la desembocadura en Mazarrón |
3. Implicación histórica
El mapa de De L’Isle (1742) indica que, a mediados del siglo XVIII, el proceso de colmatación de las Moreras y la pérdida del cauce navegable ya debían de ser evidentes.Por tanto, el cambio físico del curso (por causas sedimentarias y tectónicas) se habría consolidado entre finales del siglo XVII y mediados del XVIII, coincidiendo con los terremotos y alteraciones tectónicas menores documentadas en Lorca y Totana.
En consecuencia, las fechas clave del cambio de curso deben ajustarse así:
Antes del siglo XVII: el Guadalentín desembocaba directamente en Mazarrón.
Siglo XVII: coexistencia de ambos modelos (río marítimo y fluvial), visible en Blaeu y Sanson.
Primera mitad del siglo XVIII (1742, L’Isle): transición cartográfica hacia el modelo moderno.
Segunda mitad del siglo XVIII: estabilización del cauce como afluente del Segura.
Referencias. –
Arteaga, O., y Schubart, H. (2000). El comercio fenicio en el sudeste peninsular. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología, 26.
Blaeu, J. (1662–1665). Atlas Maior. Amsterdam: Blaeu.
Blaeu, J. (1662–1665). Regnorum Murciae et Valentiae nova tabula. En Atlas Maior (Amsterdam).
Coronelli, V. (1692). Isolario e geografia marina del Mediterraneo. Venezia: Coronelli.
Covens, J., & Mortier, C. (1742). L’Espagne, dressée sur la description de Rodrigo Méndez Sylva. Grabado de Guillaume de L’Isle. Colección David Rumsey, catálogo 4638.000. Recuperado de https://www.davidrumsey.com/luna/servlet/detail/RUMSEY~8~1~31218~1150247
Domergue, C. (1987). Les mines de la Péninsule Ibérique dans l’Antiquité romaine. París: CNRS.
Domergue, C. (1990). Les mines de la péninsule Ibérique dans l’antiquité romaine. Publications du CNRS.
Goy, J. L., & Zazo, C. (1986). Evolución geomorfológica y neotectónica del sector Lorca–Mazarrón (Murcia). Cuaternario y Geomorfología, 1(3–4), 91–102.
López Precioso, F. (1991). Minería romana y transporte en la región de Murcia. Murcia: Univ. de Murcia.
Martínez-Pérez, J. E. (2008). El valle del Guadalentín: dinámica fluvial y riesgo de avenidas. Tesis doctoral, Univ. de Murcia.
Negueruela, I. (1990). El barco fenicio de Mazarrón y la navegación antigua en el sureste ibérico. Revista de Arqueología, 110, 10–21.
Negueruela, I. (1995). Los barcos fenicios de Mazarrón. Madrid: Ministerio de Cultura.
Sanson, N. (1652). Le Royaume de Murcie et Valence. Paris: Chez l’Auteur.
Zapata-Ros, M. (2020). Ilucro, una importante ciudad y municipio romanos en la costa de lo que hoy es Mazarrón ResearchGate Preprint . DOI:10.13140/RG.2.2.35244.90243. https://www.researchgate.net/publication/342802154_Ilucro_una_importante_ciudad_y_municipium_romanos_en_la_costa_de_lo_que_hoy_es_Mazarron
[1] Declarada como Paisaje Protegido en 1992. Además, las Lagunas de las Moreras, dentro de su cauce, son un Espacio Natural Protegido declarado en 2014, integrado en la red europea Natura 2000 y reconocido como Humedal de Importancia Internacional (Lista Ramsar) por su valor biológico, especialmente para las aves.



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