C E U T A
Actualizado: 4 ago

Se han dado muchas definiciones de guerra hibrida, pero en realidad para describirla sobran tres palabras: “crear el caos”.
Cuando se ha creado el caos en una zona, un país, una ciudad, un sector social o un servicio al que se considera el objetivo, ya se ha ganado una fase de la guerra híbrida, si no toda ella. La otra guerra, la convencional, de la que ésta es una fase o una prueba viene a continuación y es una consecuencia nada aleatoria de ella.
El adversario puede ser desde el gobierno, la estructura estatal de un país, o su población, en sentido concreto y limitado, hasta una sociedad completa. Entendiendo como tal una forma de ver la vida y una cultura, unas pautas de convivencia y unos consensos sobre la moral, el arte y la forma de organizar la harmonía social.
Para ello, se considera imprescindible conseguir el control mental en una parte de la población mediante técnicas y usos de los medios y de las redes. Lo hacen a través de tropos, que son enunciados arracionales y alógicos que conectan con aspiraciones de la gente no explicitas ni explicitables. Estas formulaciones se reiteran recurrentemente, como un mantra, de forma que, casi de forma inadvertida, creen en conjunto una conciencia y una forma de ver las cosas. Todo ello se produce favorecido por una dinámica psicológica propia, que está al margen de otras consideraciones que no sean exclusivamente pautas emocionales. De manera que, además, no incluyan, o que se antepongan, a otros criterios de tipo moral o simplemente racionales.
A esa parte de la población que así funciona, que se desarrolla de forma exclusiva y propia en la sociedad digital, antes llamada del conocimiento, se le llama postpúblico o postpublicos.
Esto, que así formulado es tan sencillo, contrasta con la complejidad de su organización y de su estudio.
Sobre lo primero, para la organización, se precisa de un poder muy potente, como puede ser el de un estado moderno, una autocracia dentro de él ---como lo son la rusa, la iraní o la marroquí---, o un sector incrustado en una moderna democracia, como Estados Unidos, el Reino Unido o España. En definkitiva, se precisa de un poder que organice acciones coordinadas y pautadas en un territorio, o en un ámbito digital, que lo haga a largo o medio plazo, y donde participen de forma coordinada plutocracias políticas, económicas y sociales, sectores tecnológicos, militares y poderes en los medios de comunicación.

Todo ello está detenida y detalladamente estudiado en artículos e informes clave como el de Chen titulado The Agency **** (2015, June 7). en New York Times Magazine, el informe al SELECT COMMITTEE ON INTELLIGENCE UNITED STATES SENATE (November 10, 2020.-- ***** (en el que es citado el periodista español, en esa época corresponsal de El País en Washington D. C., David Alandete), el libro de Asta Zelenkauskaite Creating Chaos Online: Disinformation and Subverted Post-Publics*. Y humildemente los libros de un servidor “Amenazas híbridas: Cómo crear el caos en línea“, “Amenazas híbridas. El nuevo tipo de guerra de la Sociedad Digital”**, y el de próxima publicación “Historias de la guerra híbrida”***, donde de forma novelada se da incluso forma a una organización completa y

exhaustiva de los cuerpos y secciones del ejercito o de las fuerzas encargadas de ello, de manera que articulen los medios para las estrategias conducentes a esos fines, los de crear el caos. Organización complejísima porque mueve a masas ingentes de personas y a medios tecnológicos con altas y refinadas capacidades de no solo difundir información, sino de interactuar con masas de internautas en redes y en la web, de autómatas y de bots, así como capacidades de análisis y de interacción a partir de resultados parciales de las acciones y conflictos que se desarrollan,. Y también con capacidades de evaluarlo para prever sus secuelas y organizar propuestas futuras del mismo tipo. Bien en esa o bien en otra estrategia más global o más a largo plazo. Dn esos estudios, los perfiles personales implicados en las organizaciones, no sólo militares, están igualmente tratados y estudiados.
Eso es en cuanto a la organización, como vemos muy compleja y con muchos medios necesaria, la otra cuestión es su estudio.
Actualmente existen equipos y departamentos universitarios y en centros de investigación social, o de defensa, también sobre una psicología especifica o de investigación en temas de comunicación, que desarrollan proyectos y establecen conclusiones sobre este tema. De ellos hemos citado solo dos o tres, pero si revisamos la literatura científica especializada veremos que esa producción es ingente y que cada día se dedican a ella más medios.
El objetivo de la guerra híbrida, decimos, es crear el caos. En Ceuta se ha hecho al pie de la letra, como de manual. Los habitantes han estado encerrados en sus domicilios durante dos días, y aún lo siguen en algunos lugares, temerosos por los remanentes de la situación. Viendo que sus calles estaban ocupadas por una población de jóvenes sanos y fuertes, que llegaban a ser tantos como ellos y no se sabía con que intenciones. Los establecimientos de suministro, supermercados y comercios se han cerrado de forma espontánea. No se sabía lo que podía durar y cómo iban a evolucionar los hechos. Pónganse ustedes en el lugar de los padres o de las madres de familia o, peor, de personas dependientes. Los medios de transporte y de comunicación paralizados el gobierno desaparecido. Eso en cuanto al caos en la ciudad. En los medios, el caos se ha producido en forma de fraccionamiento y enfrentamiento. Se ha percibido como un síntoma de ruptura social. Para unos, el mantra, los tropos recurrentes, estaba constituido por la asimilación del invasor con el inmigrante desvalido. Asignandole de forma recurrente patroces aceptados por la propia dinámica del tropo. El que llega es el que emigra por razones de necesidad, mas allá de las evidencias de atuendo de marca y de iPhones. Las víctimas para ellos no eran los ceutíes, sino los supuestos inmigrantes famélicos que huyen de la miseria. Aunque a estas alturas es difícil aceptarlo en este caso, aplican el consabido patrón en un mantra infinito. Los que atravesaron ilegalmente la frontera no estaban mal nutridos ni mal vestidos. Se les veía jóvenes, con prendas de marca, enjutos y fornidos, casi atléticos, provistos de móviles de ultima generación, algunos iPhones de último modelo, preocupados por cargar la batería. Ni al Papa tan siquiera, en su homilia dominical, se le ha ocurrido nombrar la necesidad la ayuda o la caridad como justificante de la acción. Habla de rezar para la paz y la estabilidad. Por otro lado, en las tertulias y en los medios, enfrentados con los renuentes del primer grupo, están los que hablan de una invasión y de una guerra.
No diremos más sobre esta cuestión, sólo constatar el enfrentamiento y la fragmentación como el otro componente del caos, con repercusiones en la inacción del gobierno.

Como cita Asta Zelenkauskaite, hablando del gobierno, la primera reacción siempre es la negación: no existe conflicto estratégico, ni guerra híbrida. Hablan de una vulneración organizada de las fronteras, pero no dicen por quién, o señalan de forma harto difícil de justificar que se trata de las mafias. Pero hay mucha gente que les siguen aceptando de forma acrítica lo que dicen. Son la otra componente d la ecuación: los postpúblicos. Los que aceptan sin cuestionar estos mantras.
Por último, otra caracteristica, otro rasgo, de la estrategia es la acción pautada.
Es muy difícil mover de forma sincrónica, como ha sucedido, a sesenta, setenta o incluso ochenta mil personas. Hacer llegar, desde diversos y lejanos lugares, utilizando para ello medios de transporte adecuados, a un mismo lugar y al mismo tiempo, tanta gente, supone una labor ardua y compleja de organización.
También es prueba de esta coordinación que las pautas de comportamiento sean iguales para todos: mismos eslóganes, mismo talante para con los ciudadanos locales, etc. Y sobre todo el desistimiento simultáneo y la vuelta resignada, encuadrándose o dejándose encuadrar pacíficamente por el ejercito y la policía. Alguien, de alguna forma y con la autoridad adecuada en un regimen autocrático como el marroquí, había asegurado que la policía marroquí, que antes se había puesto de perfil haciendo la vista gorda o, peor, contribuyendo a la organización del transporte, en un primer momento y con las mínimas acciones de orden público después, para dar imagen de una cierta normalidad, siguiera esas pautas.
Ha habido muchos más detalles, pero el hecho es que se trata de una acción compleja y con un alto índice de eficiencia, sobre todo en la coordinación y en la cohesión, en orden a unos objetivos claros de crear caos y mostrar potencia para hacerlo otra vez con más resolución y energía. Como si dijéramos esta vez es el ensayo, la próxima va en serio.

En Marruecos, en algún lugar, al igual a como sucede en The Agency o en mi libro (donde para escribirlo tomé el informe del NYT como modelo) hay unas dependencias, unos edificios acondicionados, hay un ejército de técnicos, informáticos, analistas y agentes entrenados y adiestrados militarmente en esas tareas, con medios tecnológicos potentes. Actúan de forma pautada, como una orquesta, en colaboración con terminales sobre el terreno en los medios de comunicación y en los cuerpos estatales y logísticos (policia, fronteras, transporte,..), con la inteligencia y el ejército, para que todo salga como es debido en la invasión.
El éxito ha sido total. La maquinaria está engrasada. Ha quedado afinada para la próxima vez, que será un paso más allá, no sabemos cuál.
Por contrapartida, España, como Argentina en la final de la copa mundial, ha estado ausente. O así lo ha parecido. No es que no haya una organización más o menos potente de guerra o de contraguerra híbrida, es que no ha habido previsión convencional de unos hechos tan complejos y supuestamente incapaces de pasar desapercibidos como es la movilización de esa cantidad de gente a fecha exacta y con una logística tan aparatosa. No se puede ser peor. Hemos descubierto nuestras inmensas debilidades. Nuestros jefes, más allá de ser capaces de decir las mayores obscenidades e insultos a sus subordinados, eso sí, para granjearse el favor de los que mandan por encubrir sus fechorías, no se han enterado de nada.
Cuando concluí mis primeros libros y los publiqué, unos de los primeros ejemplares, además de hacerlos llegar en mano a la primera instancia del país, los envié, vía algunos amigos, a quienes organizan la formación de cuadros y técnicos de las FF AA. Hasta ahí se me aseguró que sucedió, si bien no sin cierto escepticismo sobre el resultado. La razón de las dudas era que el día a día no les permitía interesarse por, digamos, estas “filosofías”. Poco suponía un servidor que esto iba a pasar así, al menos tan pronto. Habida cuenta que Marruecos es nuestra principal amenaza y preocupación. Tampoco es que quien suscribe, en sus limitados conocimientos, pudiera sospechar que ese país pudiera desarrollar esas técnicas y esas estrategias.

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**** Chen, A. (2015, June 7). The Agency. New York Times Magazine. http://www.nytimes.com/.../06/07/magazine/the-agency.html...
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***** SELECT COMMITTEE ON INTELLIGENCE UNITED STATES SENATE (November 10, 2020.--Ordered to be printed). RUSSIAN ACTIVE MEASURES CAMPAIGNS AND INTERFERENCE IN THE 2016 U.S. ELECTION. R E P O R T.



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